Redacción/ Miami.
El 2018 será un buen año para América Latina. El crecimiento será fuerte y los grandes culpables de esa aceleración de la economía de la zona se debe al rol protagonista de Brasil, una potencia que despierta de nuevo tras un breve letargo, y el aumento de precio de las materias primas que se exportan al resto del mundo, uno de los grandes motores económicos de América Latina.
Son muchos los países que han establecido las condiciones políticas necesarias para que la economía se consolide y se alcance un porcentaje positivo de crecimiento en los países de la zona. En cuanto a los países protagonistas en América Latina, existen claramente dos grandes motores: México y Brasil. México funciona correctamente sin llegar al potencial que podría sostenerlo. Su crecimiento será del 2,4% en 2018, una cifra que la sitúa entre las tres más bajas en los últimos siete años. Además, este crecimiento puede ser frágil si se confirma el desbaratamiento del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), debido a que de este tratado depende un cuarto del PIB mexicano.
Por su parte, Brasil se despierta después de la recesión de 2015 y 2016, que dinamitó el 7% de su riqueza y que creó en la mayor potencia del subcontinente una crisis de autoestima erosionada por los casos de corrupción que azotaron sus administraciones públicas. Si todo va bien, Brasil crecerá un 2% el próximo año gracias a la recuperación de los precios de las materias primas en los mercados internacionales y la estabilización del consumo interno. Esos parámetros siempre han sido fundamentales para el crecimiento de la economía brasileña. Ahora también lo pueden ser para la estabilización de una zona que lamenta con profundidad la crisis en Venezuela que acumula un lustro en decrecimiento ininterrumpido.










