Redacción/ Miami.
Chrysler ya sabe lo que deberá pagar por el caso de los motores de diésel trucados. A pesar de que la compañía automovilística asegura que no incurrió en ningún error premeditado, Chrysler decidió pactar con el Departamento de Justicia de Estados Unidos una multa de 800 millones de dólares. A Chrysler se le acusa de instalar un programa a 104.000 vehículos de gran cilindrada que lograba evitar los límites de emisiones.
El pago se producirá de la siguiente forma: Del total acordado, 305 millones se abonarán a los reguladores bajo el concepto de una multa. Otros 280 millones se dirigirán a resolver las demandas de los dueños de vehículos afectados y 100 millones a garantías. También se insertan 72,5 millones para cerrar las investigaciones de los estados y 19 millones únicamente para el estado de California. La compañía ya incluyó en sus últimos resultados una partida de 800 millones para enfrentar los costes legales.
“Fiat Chrysler engañó a los consumidores y a las autoridades instalando un dispositivo que socavaban las protecciones del aire limpio”, asegura el administrador de la EPA, la entidad del Departamento de Justicia con la que Ford ha logrado el acuerdo, Andrew Wheeler. Wheeler espera que el pacto anunciado envíe “una clara y fuerte señal a los fabricantes y los consumidores” de que la agencia será rigurosa en este tipo de casos y que su función es la de “proteger la salud pública”.










