Con muchos asuntos encima de la mesa y con la idea clara de que primero van los intereses estadounidenses en la zona y después la propia zona, inicia la gira latinoamericana del Secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis. La llegada del alto cargo norteamericano a Brasil supone el inicio de una gira que tendrá varios asuntos encima de la mesa que deben ser resueltos: la crisis de Venezuela y la posible intervención de EEUU en el país latinoamericano, la inestabilidad política en países como Brasil o Perú a causa de la corrupción y la perenne influencia militar estadounidense gracias a las numerosas bases militares de ese país en suelo latinoamericano son algunos de esos temas.
«Estamos buscando expandir las asociaciones donde sea mutuamente beneficioso. Vemos a América Latina como un vecino. Algunas personas dicen que no les prestamos mucha atención. Eso ciertamente no es el caso en lo militar», afirmó frente a los periodistas Jim Mattis, en una actitud algo tímida, al tiempo que cruzaba desde Washington hasta Brasilia, la capital de Brasil. Una vez en Brasilia, Mattis se encontró con su homólogo en el país lusófono, el general Joaquim Silva y con el ministro de Relaciones Exteriores, Aloysio Nunes. Según la nota facilitada por el Pentágono, durante su encuentro, Mattis y Aloysio Nunes abordaron un «amplio abanico de asuntos de defensa».
De esta forma, el Secretario de Defensa estadounidense comienza una gira que le llevará a sentarse con altos representantes de Brasil, Argentina, Chile y Colombia, cuatro aliados estratégicos para Estados Unidos que ven en estos gobiernos verdaderos apéndices de su política internacional. El objetivo estadounidense es, además, fortalecer una relación que se ha enfriado en los últimos años y que ha dejado espacio a China para avanzar en sus relaciones comerciales con los países de esta zona del mundo.











