Redacción/ Miami.
La primera victoria de Trump en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos es un hecho. El Congreso ha aprobado dos leyes que permitirán arrinconar a los inmigrantes deportados y a las ciudades que desean construir herramientas para ayudarlos.
Si el Senado aprueba definitivamente estas leyes, Estados Unidos podrá condenar a hasta 10 años a las personas que vuelvan a territorio estadounidense tras ser deportados y que no posean visa para ello. Para Trump no existen segundas oportunidades. Algo que difiere de su trayectoria profesional en la que tuvo varias segundas oportunidades tras llegar a tener deudas multimillonarias. La segunda medida aprobada por el Congreso en primera instancia es la suspensión de fondos estatales para las denominadas ciudades santuarios. Estas ciudades del país, encabezadas por urbes tan importantes como San Francisco o Chicago, tenían intención de facilitar la permanencia de los inmigrantes. Ahora podrán hacerlo, pero la Casa Blanca quitará los fondos federales para estas ciudades.
Las detenciones han subido desde la llegada de Trump a la presidencia y se ha reducido el paso de personas indocumentadas en la frontera, pero las órdenes del presidente se habían estrellado con estas ciudades santuario. Incluso, la justicia había rechazado las decisiones del presidente, por lo que el nerviosismo estaba llegando a las filas republicanas. Pero esta decisión parlamentaria abre de par en par las puertas de la prohibición de indocumentados a Trump. La confrontación entre Casa Blanca y ciudades santuario también tiene una visión práctica: son poblaciones con una gran población de indocumentados y esta expulsión supondría una distancia insalvable entre los poderes locales y ese grupo de ciudadanos.










