Redacción/ Miami.
Parece que Donald Trump rechaza todos los inmigrantes que vienen de Centroamérica, pero no su riqueza natural. El presidente estadounidense ha anunciado que su país construirá un oleoducto entre su vecino del sur y su territorio que transcurrirá por debajo del muro fronterizo que prevé edificar entre ambos países.
El magnate se refirió con sorna a la construcción, describiendo la profundidad del muro y dando por hecho que será una realidad. Este comentario se une a otro lanzado por Trump en el que señaló que el muro “podría construirse con energía solar para que México pague menos”.
Trump publicó su proyecto del oleoducto subrayando la importancia de este tipo de construcción para los intereses económicos de Estados Unidos. El tono jocoso y de risa frente a un país soberano como es México continuó durante su discurso en Iowa, que fue aplaudido y jaleado por el público asistente. Fuera de la actitud de candidato eterno de Trump, el país mexicano anunció una reunión entre el jefe de la Casa Blanca, y Enrique Peña Nieto, presidente de México, con el fin de pulir los detalles sobre la construcción de este oleoducto. El Departamento de Energía, no obstante, no ha dado muchos más detalles sobre el proyecto del oleoducto. Tan solo se desprendió el dato de los 108.000 barriles de petróleo al día que el oleoducto permitirá transportar desde EEUU a México y que se ubicará en la localidad de Peñitas, en Texas.
La cita entre el líder mexicano y el estadounidense se producirá en el marco de la reunión del G20 que se celebrará en Hamburgo, Alemania. Este encuentro supondrá una oportunidad para el resto de los países con influencia mundial para tratar de conformar un bloque frente a las decisiones arbitrarias e individuales de Trump.










