Redacción/ Miami.
El giro paulatino de Cuba hacia el capitalismo tiene un nuevo episodio. El país caribeño ha anunciado, a través de diversos medios oficiales, que podría “admitir” la propiedad privada en su nueva Constitución. Sin embargo, el viraje que está realizando el Estado Socialista desde que muriera Fidel Castro, en 2016, únicamente abrazará la propiedad privada como un tipo diverso de propiedad. La modificación de leyes de Cuba no sublimará la propiedad privada como única forma de posesión material. También “se reconocerá el papel del mercado en la sociedad”.
La reforma se está realizando a puerta cerrada, en un comité liderado por el general Raúl Castro, quien ya no posee la jefatura de Estado, que fue traspasada a Miguel Díaz-Canel, pero sí sigue siendo la primera cabeza del Partido Comunista de Cuba, el único partido permitido en el país centroamericano. La reforma está siendo realizada por 33 diputados representantes de diversos sectores de la sociedad cubana, que están tratando de construir una evolución a una Constitución cubana que se aprobó en 1976, y que desde entonces no ha tenido ningún cambio. En el texto legal también se espera, según filtraciones de esta discusión que se está manteniendo a altas escalas del gobierno cubano, que se “dé la importancia a la inversión extranjera para el desarrollo económico del país, con las debidas garantías”.
En ese sentido, Cuba trata de actualizar su marco jurídico a una realidad bien clara: Cuba ha permitido la inversión extranjera en las últimas décadas, aunque la participación del Estado siempre debe ser superior a la propiedad privada de esas compañías. Entre el próximo sábado y lunes, la Asamblea Nacional y los diputados discutirán estas propuestas de modificación de la Constitución cubana.










