Redacción/ Miami.
El acuerdo entre México y Estados Unidos para coordinar la producción de azúcar parecía estar llegando a buen puerto a principios de esta semana. Ambos países se habían dado de plazo hasta el martes pasado para lograr un acuerdo.
El pasado lunes, los dos equipos negociadores anunciaban públicamente que faltaba muy poco para alcanzar un consenso y que se daban 24 horas más para conseguirlo. Desde entonces, ninguna noticia. Hasta hoy, cuando los productores estadounidenses han mostrado su rechazo al acuerdo que acababa con un litigio de años. Hay puntos del acuerdo de principio que, consideran, pueden provocar que el azúcar subvencionado que llega desde México continúe deprimiendo los precios del mercado.
El propio secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, ya señaló que los empresarios estadounidenses del azúcar no estaban de acuerdo con algunos detalles del pacto. Pero se mostró optimista en un principio. Ahora, el tiempo juega en su contra. Tiene que convencer a los propietarios de las grandes empresas azucareras del país a que se unan sin fisuras a la solución de un litigio que ha mantenido encontrados ambos países en los últimos años. Cabe la posibilidad de que los empresarios azucareros del país traten de insuflar voces opositoras al compromiso entre México y EEUU ahora que la Casa Blanca está presidida por un hombre alejado a los acuerdos entre los dos países.
Los productores de EE UU llevan tiempo quejándose de que sus competidores en México están violando los términos del tratado de libre cambio porque reciben subsidios que les permiten llevar los precios por debajo del mercado. Concretamente, los agricultores que se dedican a la caña y la remolacha reivindican que han perdido cerca de 4.000 millones de dólares a causa de estas prácticas durante los últimos cuatro años.










