Redacción/ Miami.
El exdirector del FBI, James Comey tuvo que enfrentarse ayer a su pasado. Comey, quien fue despedido por la Casa Blanca de su cargo de Director del FBI el pasado 9 de mayo, compareció este jueves ante el Comité de Inteligencia del Senado de los Estados Unidos y fue inquirido acerca de su actuación en la investigación sobre las conexiones entre el actual presidente, Donald Trump y los servicios secretos rusos en el escándalo del servidor privado de correos electrónicos usado por la candidata a la presidencia por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, para emitir mails con información secreta pertenecientes a su labor como secretaria de Estado durante la primera presidencia de Barack Obama.
James Comey, en plena campaña electoral, decidió abordar de nuevo la investigación que había surgido en el año 2015. Esa investigación llevó al FBI a revisar la conexión entre los servicios de espionaje rusos y la candidatura de Donald Trump. Lo que vino después, ya se conoce: acusaciones veladas a Trump acerca de su conexión con altos cargos rusos, reuniones de familiares y asesores cercanos, como es el caso del yerno de Trump, Jared Kushner, con el embajador de Rusia en Estados Unidos y, finalmente, el enfrentamiento entre Trump y el FBI por la investigación que esta organización inició sobre el Presidente. Ese choque derivó en el despido del propio Comey que ahora tiene la oportunidad de relatar su versión frente al Comité de Inteligencia del Senado.
Comey aseguró que Trump trató de “darle directrices” con el objetivo de desviar la investigación hacia el teniente general Michael Flynn en lugar del propio Trump e, incluso, despedirle llegado el caso. Para apoyar su postura, el pasado miércoles, el propio Comey publicó siete páginas en las que se detallaban los tres encuentros y seis conversaciones que mantuvo con Trump. La primera, en la Trump Tower, el 6 de enero; la última, una llamada telefónica el pasado 11 de abril. Comey aseguró también que el magnate le pidió que le exonerase públicamente. Esta declaración puede ser el inicio de un posible caso de “obstrucción” por parte de Trump, que podría derivar en un posible impeachment que acabase con la presidencia del republicano.










