Redacción/ Miami.
Han sido varios días de desespero y angustia de las familias. Varios días en los que las muestras de cariño de los allegados y de todos los ciudadanos de Ecuador y Colombia no han acabado por debilitar a los secuestradores de Paúl Rivas, Javier Ortega y Efraín Segarra que han sido asesinados por disidentes del grupo de las FARC que los habían secuestrado en la frontera entre Ecuador y Colombia.
Tras las 12 horas determinadas por el Gobierno de Ecuador en las que los secuestradores debían enviar una prueba de vida para conocer si los secuestrados estaban vivos, el Gobierno de Ecuador, presidido por Lenín Moreno ha confirmado la muerte de estas personas.
“Nunca tuvieron la voluntad de entregarlos sanos y salvos y lo único que querían era ganar tiempo”, ha afirmado en una convocatoria frente a la prensa tras la reunión del Consejo de Seguridad del Estado, dos horas después de que finalizases esas 12 horas que habían servido de ultimátum. Colombia había enviado a diferentes personalidades para tratar de resolver la situación. A Quito había llegado el ministro de Defensa junto al comandante general de las Fuerzas Militares y el director de la policía para que trataran de buscar soluciones en el comité creado especialmente para esta circunstancia. «En los últimos días, por cuestiones humanitarias las operaciones del lado colombiano fueron reducidas. A raíz de la noticia, se reavivan con intensidad en el lado colombiano», ha afirmado Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, desde la Cumbre de las Américas que se celebra en estos momentos en Lima.










