Redacción/ Miami.
La batalla comercial entre Estados Unidos y China afecta ya a las empresas estadounidenses. La Administración de Estados Unidos anunció en el día de ayer la prohibición de vender componentes a la empresa china ZTE por un plazo de siete años.
La sanción procede del incumplimiento de la compañía china de los compromisos que firmó tras reconocer en marzo de 2017 que se había saltado el embargo internacional a Irán al vender tecnología y otros productos al país asiático. En ese momento pagó 890 millones de dólares ampliables a otros 300 millones como suma de la multa impuesta.
Sin embargo, ZTE se comprometió a despedir a cuatro empleados de alto nivel y a aplicar medidas disciplinarias contra otros 35 empleados, eliminando los bonus o a través de otro tipo de sanciones. Esto último fue lo que no cumplió la compañía china que también podría haber pagado las consecuencias de la mala relación comercial entre Estados Unidos y China tras la imposición de aranceles por parte de ambos gobiernos a las empresas procedentes de los países contrarios.
La consecuencia de la medida puede ser un duro golpe a los intereses de ZTE que recibe de estos proveedores entre el 25% y el 30% de los componentes de sus dispositivos. Este escenario, además, alimenta la tensión entre los dos países y podría conllevar una reacción por parte del gobierno chino a algún interés comercial estadounidense.










