Redacción/ Miami.
Corea del Norte se podría haber salido con la suya. Estados Unidos ofreció ayer, en la voz del secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, un diálogo “directo y sin condiciones” para lograr dar una salida política al conflicto en el que se enfrascaron ambos países desde que el país norteamericano descubriese que el país asiático estaba desarrollando un plan nuclear con el que amedrentar y amenazar a Corea del Sur y Japón, países con los que mantiene un conflicto desde hace años.
La propuesta se produce tan sólo dos semanas después de que Corea del Norte realizara su último ensayo nuclear, a través de otro tipo de misil, en el que informaron al resto del mundo que la tecnología militar de Pyongyang ya es capaz de lanzar un misil a cualquier punto del territorio estadounidense. Esa amenaza se ha convertido en una alerta para Estados Unidos que, a pesar de que tras el ensayo amenazó de nuevo a Corea del Norte con represalias, finalmente ha decidido optar por la vía del diálogo para tratar de normalizar las relaciones. No obstante, EEUU no debe avergonzarse de su propuesta porque era necesario descender el tono para conseguir unas relaciones normalizadas en las que no se coaccionara continuamente con las bombas nucleares o con arrasar el territorio del otro país.
Tillerson pidió un periodo de calma entre ambos países y la llegada a un principio de acuerdo para verse personalmente y “comenzar a trazar una hoja de ruta” compartida que pueda ser la guía para llegar una zona destensada del Pacífico asiático. Sin embargo, Tillerson podría estar actuando por su cuenta o al menos no con la confianza del presidente Trump, tal y como se rumoreó en el mes de noviembre cuando incluso sobrevoló una posible dimisión o cesión de Tillerson de su cargo, por el interés del jefe de la Casa Blanca en optar por la vía agresiva para solventar los problemas internacionales de EEUU.










