Miami, FL, miércoles 26 de agosto de 2026. En momentos en que la inteligencia artificial promete transformar buena parte del trabajo en Wall Street, David Solomon, chairman y CEO de Goldman Sachs, tiene una recomendación aparentemente sencilla: antes de tomar una decisión importante, hay que obligarse a considerar seriamente la posibilidad de estar equivocado.
Durante un reciente encuentro con los pasantes de verano de Goldman Sachs, Solomon explicó una práctica que utiliza desde hace años. Cuando enfrenta una decisión relevante, toma una hoja de papel, traza una línea en el medio y coloca los argumentos a favor y en contra a cada lado.
Lo importante, sin embargo, ocurre cuando una de las alternativas parece claramente superior. En lugar de dar por terminada la discusión, Solomon se obliga a profundizar en los argumentos de la posición contraria y preguntarse qué elementos podría estar pasando por alto.
El ejecutivo atribuye esta manera de pensar a su padre, quien evitaba decirle directamente qué camino debía tomar y, en cambio, lo impulsaba a analizar otras posibilidades.
La IA como herramienta, no como sustituto
Solomon aplica un principio similar a la inteligencia artificial. El CEO considera que estas herramientas permiten analizar información y adquirir conocimientos con una velocidad extraordinaria, pero recomienda cuestionar sus respuestas en lugar de aceptarlas automáticamente.
La distinción resulta especialmente relevante en Goldman Sachs. Solomon ha explicado públicamente que la IA puede producir aproximadamente el 95% del borrador de un documento S-1 utilizado para una oferta pública inicial (IPO) en cuestión de minutos, una tarea que anteriormente podía requerir semanas de trabajo de un equipo.
Sin embargo, automatizar gran parte del proceso no significa eliminar la intervención humana.
Para Solomon, existe una diferencia fundamental entre procesar enormes cantidades de información y utilizar la experiencia acumulada para determinar si una conclusión realmente tiene sentido. Es precisamente allí donde considera que el juicio humano continúa teniendo una ventaja.
La misma lógica se aplica a las relaciones con los clientes. En actividades como banca de inversión, gestión patrimonial y asesoramiento financiero, las personas no buscan solamente datos. También quieren ser escuchadas, comprendidas y establecer una relación de confianza con quien las asesora.
La visión del CEO de Goldman Sachs deja una enseñanza que trasciende a Wall Street. En la era de la inteligencia artificial, el verdadero diferencial de un líder podría no consistir simplemente en tener acceso a mejores herramientas tecnológicas, sino en saber cuestionarlas, analizar aquello que no resulta evidente y conservar la capacidad de tomar la decisión final.








