Redacción/ Miami.
Se trata de una de las medidas más cacaraqueadas por Donald Trump desde que comenzó su andadura en la lucha por la presidencia de Estados Unidos. Y ya comienzan a verse los primeros rayos de luz al final de un lejano túnel. El Congreso de los Estados Unidos aprobó en el día de ayer la ley presupuestaria que abrirá la puerta a la negociación sobre la reforma fiscal. A pesar del bloqueo demócrata en la cámara, los republicanos lograron su objetivo con un estrecho margen de votos.
La medida estaba incluida en la ley que la Casa Blanca ha impulsado para elaborar los primeros presupuestos desde que Trump es el inquilino del despacho oval. La cámara de representantes ha aprobado la ley que permitirá liberar las partidas de gasto durante el ejercicio fiscal de 2018. La votación fue muy ajustada (216 a 212) porque 20 republicanos no estaban de acuerdo con el grueso de la ley porque acababa con varios de los beneficios que los dirigentes republicanos tenían en sus estados.
El presupuesto en su formulación actual sumará 1,5 billones de dólares (1,3 billones de euros) al déficit durante los próximos 10 años, lo que va contra el principio de disciplina fiscal del ala más conservadora de los republicanos. El argumento de la Casa Blanca es que el mayor crecimiento generará ingresos adicionales y lo combina con recortes de cinco billones en programas sociales como el Medicaid (asistencia sanitaria a pobres) o el Medicare (jubilados) en ese periodo. De esta forma, Trump tratará de modificar la economía estadounidense tal y como aseguró cuando llegó al poder. Los datos de desempleo de los últimos meses le dan la razón y la confianza de los mercados en el gigante norteamericano no se ha mermado, sino que ha avanzado.










