Redacción/ Miami.
Las cifras no mienten. Y el dato de la confianza del consumidor es fundamental para movilizar y potenciar una economía como es la estadounidense. El consumidor estadounidense sitúa su apoyo a la economía del país en los 130,8 puntos, mientras que en enero era 124,3 puntos.
Esta situación puede ser muy positiva para los planes de Trump que ha decidido evitar a toda costa las relaciones internacionales. En ese sentido, el actual gobierno de la Casa Blanca ha potenciado el consumo interno y ha logrado que la sociedad crea en la reindustrialización del país, en el seno de un sector que pide desde hace años que necesita arreglos y mejoras. Este dato también se relaciona con aquellas personas que tenían menos opciones de enriquecerse y que ven con esperanza que esa situación pueda cambiar.
El índice que mide cómo los consumidores perciben la situación actual de la economía ha aumentado desde los 154,7 puntos de enero a 162,4 puntos, mientras que el que mide las expectativas mejoró casi seis décimas en febrero, hasta 109,7 puntos. «La confianza del consumidor mejoró hasta su nivel más alto desde 2000, después del modesto aumento de enero», explicó la directora de indicadores económicos de ‘The Conference Board’, Lynn Franco.










