Redacción/ Miami.
Estados Unidos tiene una misión entre ceja y ceja desde que Trump se hizo con la presidencia del país. El gigante norteamericano desea equilibrar la balanza del déficit comercial que posee con muchos países del mundo. El proteccionismo con el que ha aterrizado en su presidencia así lo atestigua. Sin embargo, los datos no son buenos para el objetivo de Trump. El déficit comercial continúa aumentando aunque se hayan impuesto tasas a los productos que llegan al territorio estadounidense provenientes de países como China, Turquía, Irán, Rusia o la zona euro.
El déficit vuelve a instalarse en el aumento en septiembre por séptimo mes consecutivo, lo cual supone un incremento de más del 10% desde el inicio del año. Bien es cierto que las exportaciones volvieron a crecer, pero más aumentaron las importaciones, dejando finalmente un saldo negativo de 54.000 millones de dólares.
Es sorprendente el caso de las importaciones entre Estados Unidos y China, país que ha recibido una imposición de aranceles por parte del gobierno de Trump por valor de 250.000 millones de dólares. A pesar de ello, el déficit con el gigante asiático creció en 40.000 millones de dólares. La cifra, que es récord, tiene su razón de ser en la caída de las exportaciones estadounidenses de soja, uno de los productos agrícolas que han sido sancionados por la respuesta china.










