Redacción/ Miami.
ZTE podrá retomar sus operaciones comerciales en Estados Unidos. Para ello, tendrá que pagar una multa adicional de 1.000 millones de dólares y permitir que un equipo supervise el cumplimiento del pacto, según la información facilitada por el Departamento de Comercio de Estados Unidos. Este pacto también tiene una lectura política porque se espera que la normalización entre el gigante chino de las telecomunicaciones y Washington facilite la mejora de relaciones entre ambos países.
ZTE fue multada hace un año por incurrir en la venta de tecnología a Irán y Corea del Norte, países embargados por el gobierno estadounidense. En ese momento, ZTE rompió el récord siendo la compañía no financiera con la mayor sanción en la historia. El grupo chino trató de esquivar la primera sanción de Estados Unidos y esa actuación derivó en que Washington decidiera prohibir sus operaciones en el país norteamericano. Ahora, parece que la situación queda saldada, aunque ZTE tendrá que seguir viendo cómo el gobierno estadounidense vigila sus pasos en el territorio estadounidense.
La hoja de ruta a partir de ahora es clara y estricta con ZTE. La compañía china tiene un plazo de 30 días para modificar por completo su cúpula directiva y crear un departamento denominado de cumplimiento que deberá estar configurado por personas que hayan sido elegidas por EE UU. “Son términos bastante estrictos”, explica el secretario de Comercio, Wilbur Ross. «No tienen precedentes», concluye. Este acuerdo llega en un momento comercial tenso entre los dos países más potentes económicamente del mundo, derivado de la decisión de Trump de imponer aranceles a las exportaciones chinas para tratar de mejorar la balanza comercial con el gigante asiático.










