Redacción/ Miami.
El Fondo Monetario Internacional suele ser un invitado poco querido entre los países del mundo y suele aseverar siempre en contra del dispendio de dinero público. Tampoco le gusta la inestabilidad y persigue cualquier movimiento político que pueda afectar a la economía de los países. El choque de trenes entre Estados Unidos y China es uno de esos escenarios que el FMI trata de evitar y la directora del FMI, Christine Lagarde, ya ha levantado la mano para predecir un efecto global si sigue manteniéndose el enfrentamiento.
Lagarde ha pedido también a China que cumpla las medidas de apertura económica prometidas. No sería algo que afectaría a dos países porque el mundo está tan interconectado que impactaría a la economía global”, explicó Lagarde. La realidad de lo que dice Lagarde es la interconexión entre las empresas del mundo que podría derivar en una afectación global de un enfrentamiento entre únicamente dos países. Por ejemplo, la gestora AllianceBernstein asegura en un informe hecho público que las empresas más afectadas por este escenario serían las compañías alemanas automovilísticas como BMW o Mercedes Benz, que venden automóviles al mercado chino desde plantas de fabricación ubicadas en Estados Unidos.
Lagarde también se refirió a la más que probable desinversión por parte de quienes deben financiar los variados proyectos que se presentan en todo el mundo. “Cuando los inversores no saben bajo qué condiciones van a invertir, son reacios a hacerlo. Una guerra comercial erosionaría esta confianza”, advirtió Lagarde.










