Redacción/ Miami.
Ford Motor abandona Norteamérica para la producción de su icónico modelo Focus y la traslada a Asia, concretamente a China. Hasta ahora, el gigante automovilístico estadounidense producía sus vehículos Focus en México, pero a raíz de la victoria de Trump en las elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre, Ford Motor decidió cancelar la construcción de una nueva planta en San Luis Potosí, en el centro de México, que inicialmente iba a acoger la fabricación de estos modelos.
La decisión se ha tomado a expensas de México, que ve de esta forma cómo las amenazas de Trump comienzan a afectar a sus intereses económicos. Los coches ensamblados en China llegarán a Estados Unidos a partir de la segunda mitad de 2019.
Este traslado se realiza en el momento en el que Ford Motor vive un momento complicado a nivel operativo. El descenso de ventas del mercado automovilístico en general, y en Ford en particular; el cambio de tendencia en el sector, que obliga a las empresas automovilísticas a buscar con cada vez más ahínco la innovación a travé de vehículos eléctricos o incluso voladores, y la inestabilidad política mundial que conlleva a los consumidores a tomar menos riesgos en sus adquisiciones han sumido a Ford Motor en una crisis en la que necesita abaratar costes. En concreto, la compañía busca ahorrarse 1.000 millones de dólares en su producción, a través de despidos masivos y traslados de plantas a lugares menos costosos, para invertir toda esa cantidad en prototipos de nueva índole.
Ante esta decisión, la filial mexicana de Ford indicó durante el día de ayer que no se producirá un efecto en el empleo del sector en el país latinoamericano. «Llevamos en México desde hace 92 años y nuestras operaciones en el país siguen siendo una gran parte de nuestra huella productiva en América del Norte», destacó un portavoz de la empresa en declaraciones a la agencia Reuters.










