Redacción/ Miami.
Se siguen conociendo varios asuntos que solidifican la relación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y las autoridades rusas. Rusia renovó cuatro licencias comerciales a empresas de Trump el día en el que el magnate ganó las elecciones presidenciales, el pasado 8 de noviembre. La noticia enfurece aún más a los críticos con Trump, que piden que sea investigado por una supuesta obstrucción al FBI en la investigación acerca de la influencia del espionaje ruso en las pasadas elecciones presidenciales.
Además, la economía también se revela frente al propio Trump, una de las personas que mejor ha manejado la generación de riqueza en Estados Unidos durante las últimas décadas. Trump se ha visto salpicado por supuestos conflictos de intereses entre su propia familia y conglomerado comercial con China y Perú. Algunas de las casi 500 empresas en las que figura Trump como propietario o accionistas renovaron licencias comerciales justo después de que el nuevo presidente asumiera la jefatura de la Casa Blanca. Estas situaciones son novedosas dentro del poder ejecutivo del país norteamericano porque Trump se ha convertido en el primer presidente de la mayor potencia económica del mundo que proviene del mundo empresarial, y no le precede una trayectoria consolidada dentro de alguno de los dos grandes partidos políticos del país.
Sin embargo, es menester señalar que el magnate neoyorquino nunca ha utilizado sus marcas en Rusia, aunque sí lo ha intentado un número de veces. En 1996 solicitó registrar la marca “Trump Tower” para un posible proyecto inmobiliario y una década después obtuvo otras cuatro licencias para posibles hoteles, según informa el New York Times. Trump se agarra a que sus empresas nunca activaron esas licencias, ya sea por el horizonte político que le esperaba o por una decisión de estrategia empresarial. Pero, el simple hecho de que se renueven sus licencias, esperando a que en un futuro se construyan empresas alrededor de esos permisos, puede significar que el presidente estadounidense continúa teniendo conexiones sospechosas con el Kremlin.










