Redacción/ Miami.
Jair Bolsonaro comienza a dar sus primeros pasos como presidente electo de Brasil. El ultraderechista ha decidido darle las riendas del ministerio de Justicia a una persona muy conocida en el país, por haber sido el juez que llevó al expresidente Lula da Silva a la cárcel, por un escándalo relacionado con la edificación de una vivienda. Ahora, Sérgio Moro, uno de los héroes del denominado “antipetismo”, liderará una cartera a la que se le añadirán varias competencias y que se presenta con numerosos desafíos.
Moro fue el instructor de las mayores investigaciones del caso Lava Jato y ahora transfiere su carrera a la política, ante la sorpresa de quienes creían que el juez era una persona sin una definición política. Bolsonaro anunció el pasado martes que le ofrecería el cargo en una reunión personal con Moro. En esa reunión se decidió también la ampliación de las competencias de la cartera de Justicia, que ahora tendrá también entre sus funciones y responsabilidades la Seguridad y la Anticorrupción.
“La perspectiva de poner en marcha una agenda fuerte de lucha contra la corrupción y el crimen organizado, con respeto a la Constitución, la ley y el derecho, me han llevado a tomar esta decisión”, dijo públicamente ayer el magistrado mediante un escrito público, tras salir de la casa del presidente electo Bolsonaro, en Río de Janeiro. “En la práctica, aceptar esta invitación significa consolidar los avances de la lucha contra el crimen y la corrupción de los últimos años y alejar los riesgos de un retroceso por el bien mayor”, ha ampliado Moro.










