Redacción/ Miami.
Los aranceles que dificultan las transacciones comerciales entre los países de América Latina comienzan a tener los días contados. Las reglas comerciales en América Latina son un entramado de acuerdos que se han ido tejiendo en el último medio siglo; aunque han conseguido que más del 80% de los intercambios estén libres de aranceles, con un poco de simplificación se podrían conseguir rápidos beneficios en muy poco margen de tiempo, según un informe que ha presentado el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
“América Latina y el Caribe necesitan avanzar más agresivamente hacia un área comercial regional más integrada para aumentar las exportaciones, protegerse de un entorno comercial mundial cada vez más desafiante y estimular a las empresas a volverse más productivas y unirse a cadenas de suministro mundiales”, afirma el BID en su informe Caminos para Crecer en un Nuevo Mundo Comercial.
El BID calcula que las exportaciones de bienes intermedios entre países miembros aumentarían un 9%. En el caso de un exportador típico del Cono Sur podría llegar al 12%, y un exportador de América Central y México al Cono Sur tendría un crecimiento del 15%, según la entidad crediticia. Armonizando los 33 acuerdos de libre comercio preferenciales que existen entre los países y las 47 normas que rigen para establecer el contenido local de los productos se podría conseguir un mercado único que sumaría cinco billones de dólares, el 7% del PIB mundial.
Estas decisiones avanzan en las posibilidades que el continente sudamericano puede tener en el futuro, si logran unir todos los esfuerzos económicos en la misma dirección. Sin embargo, las diferencias políticas en varios de los países más importantes de la zona han imposibilitado que en los últimos años se produzca una unión que convertiría a América Latina en una de las zonas económicas más desarrolladas del mundo.










