Redacción/ Miami.
El Pacífico se ha convertido en uno de los ejes de desarrollo económico más importantes de todo el mundo. El Acuerdo Transpacífico, cuyo boceto fue firmado en 2016 por 12 naciones que juntas acumulaban el 40% del Producto Interior Bruto del mundo, pretende refrendar este escenario. La salida de Estados Unidos del acuerdo, en consonancia con la política económica proteccionista de Trump, será un duro golpe para la definitiva firma. Sin embargo, los países involucrados han decidido no esperar a EEUU.
La consecución del acuerdo se producirá el próximo mes de marzo, según afirma la cadena australiana SBS News, que recoge palabras del ministro de Economía japonés, que podría haber situado la firma definitiva en Chile, uno de los países que más han empujado a favor del acuerdo. El acto se produciría en la primera semana de marzo, justo antes del cambio de gobierno, tras la victoria de Sebastián Piñera en las pasadas elecciones de diciembre. A pesar de la negativa de Estados Unidos, los representantes del Acuerdo Transpacífico, en concreto el encargado de Japón, Toshimitu Motegi, aseguró que el pacto dejará un resquicio para la incorporación de otros países al acuerdo. Esta decisión sería un guiño para Estados Unidos, que podría ver cómo su presidente cambia de opinión o cómo un jefe de la Casa Blanca en el futuro pueda optar por la entrada del acuerdo transoceánico.
Este anuncio se produce justo cuando se dudaba acerca de la llegada a un consenso definitivo, tras la salida de las negociaciones por parte de Estados Unidos. El acuerdo debe ser ratificado en un plazo de 60 días por al menos 6 miembros de las negociaciones, cuyo PIB combinado alcanzara el 85% del total del acuerdo. EEUU acumulaba el 60% de los 12 países, por lo que las naciones firmantes han tenido que modificar el procedimiento del acuerdo.










