Redacción/ Miami.
La oposición venezolana continúa ahondando en su intención de construir una Venezuela independiente dentro de la propia Venezuela. A la decisión, a principios de semana, de crear un gobierno paralelo, ahora se le suma la creación de una Corte Suprema paralela a la oficial. Esta disposición representa el propósito real de las fuerzas opositoras de crear un gobierno independiente que puedan legislar en las zonas donde la oposición tiene mayor apoyo.
El Parlamento, dominado en su mayoría por representantes opositores, eligió durante el día de ayer a 33 magistrados procedentes del Tribunal Supremo de Justicia, que está controlado por las fuerzas chavistas. Lo que queda claro es que este Tribunal Supremo paralelo estará controlado totalmente por las fuerzas opositoras, poniendo en tela de juicio la independencia judicial necesaria en cualquier estado. La decisión fue representada en público, en la plaza Alfredo Sadel de la capital venezolana de Caracas. La escena se realizó junto a las todavía candentes barricadas que se esparcían por toda la ciudad, recordando la huelga general que se celebró el pasado jueves. Además, el transporte público ha vivido otra jornada de paro que ha dificultado la movilidad por toda la capital.
La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que es la coalición de formaciones opositoras, está detrás del nombramiento de los 33 nuevos magistrados. Lo han hecho, según sus palabras, como un mandato de los más de siete millones de venezolanos que el domingo votaron en un plebiscito contra la Constituyente. Para el Gobierno de Maduro, la decisión es prácticamente una insurgencia en toda regla por parte de las fuerzas opositores que tiene el único interés de elevar la presión social en las calles del país para acabar logrando una intervención internacional o un choque entre ambos bandos que culmine en una guerra civil.










