Redacción/ Miami.
Continúa el escándalo oculto en relación a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016. La última información que se ha podido conocer es que Wikileaks habría podido ejercer una agresión contra los computadores del Partido Demócrata para tratar de encontrar información que pudiera repercutir en la aspiración de Clinton para ser presidenta de Estados Unidos. En la denuncia realizada por los demócratas también están involucrados Donald Trump y el gobierno de Rusia, encabezado por Vladimir Putin.
La demanda procede de un día concreto y específico: el 27 de julio de 2015 y el 18 de abril de 2016 los ordenadores del Comité Nacional Demócrata fueron asaltados por delincuentes informáticos. Los datos que consiguieron, según la versión del FBI y la CIA, se publicaron en la campaña electoral a través de Wikileaks, un hacker conocido como Guccifer 2.0 y la web DCLeaks. Esos datos podrían haber tenido influencia en las elecciones que, a la postre, ganaría el magnate republicano, Donald Trump. Estas acusaciones se insertan en el foco de la investigación que se está realizando en todo el mundo acerca de la injerencia rusa en los comicios correspondientes a diferentes escenarios.
Este hecho, además, estaría relacionado con una operación liderada por Rusia. Los servicios de inteligencia estadounidenses piensan que Rusia ha ejecutado un plan para hacerse con esos datos y utilizarlos en el beneficio del candidato Trump. “Vladimir Putin ordenó una campaña en 2016 contra las elecciones presidenciales de EEUU. El objetivo era socavar la fe pública en el proceso democrático, denigrar a la secretaria Clinton y dañar su elegibilidad y potencial presidencia. Putin y el Gobierno ruso desarrollaron una clara preferencia por Trump”, explicaron en una investigación conjunta la CIA, el FBI y la NSA.










