Redacción/ Miami.
Parece que el Secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, no será el próximo cargo importante de la Casa Blanca que decidirá no continuar en el ejercicio de sus funciones. Tillerson afirmó en el día de ayer que “nunca ha pensado renunciar a su cargo”, desmintiendo de esa forma aquellas voces que aseguraban que la relación personal entre Tillerson y el presidente, Donald Trump, no pasaban por su mejor momento.
Aunque no se puede considerar un cruce de declaraciones, Tillerson y Trump han mostrado públicamente su desacuerdo en cuanto a la manera que Estados Unidos debe tratar de resolver la tensión con Corea del Norte. Tillerson, que ha abogado por el diálogo con Pyongyang fue desautorizado por Trump, quien a través de su cuenta de Twitter dijo a finales de la semana pasada que EEUU “hara lo que tiene que hacer”, dejando la puerta abierta a una posible guerra entre ambos países. Sin embargo, Tillerson ha subrayado que nunca se le pasó por la cabeza la posibilidad de una salida. Otras informaciones habían asegurado que Tillerson habría llamado “estúpido” a Trump en una conversación con sus asesores, tema del que el secretario de Estado no quiso hablar.
Otras informaciones situaban el inicio del conflicto en junio cuando, según estas versiones, tan solo la mediación del vicepresidente de la Casa Blanca, Mike Pence, evitó la renuncia de Tillerson. “El vicepresidente nunca me persuadió a permanecer como Secretario de Estado porque nunca consideré dejar este puesto”, indicó Tillerson al respecto. Para tratar de cerrar el asunto, Tillerson ha asegurado que su compromiso con el presidente y con el desarrollo de su política es “tan fuerte” como el día en que se convirtió en secretario de Estado del país norteamericano.










