Redacción/ Miami.
La negociación del Nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte pasa a un nuevo plano. Las primeras semanas no han sido demasiado fructíferas, al menos públicamente. De hecho, las pocas declaraciones acerca del asunto han sido negativas en cuanto a una resolución rápida y positiva de la renegociación del tratado. Sin embargo, la industria automovilística entra ahora en escena y podría ser clave para el futuro del tratado.
“Todavía es pronto, pero sin duda será un tema central en la negociación. Es el sector más importante en la relación comercial trilateral y sus cadenas de valor están muy interconectadas”, señala Jaime Zabludovsky, uno de los creadores del TLC actual, que entró en vigor en 1994. Hoy, Zabludovsky es consultor del sector privado mexicano en el proceso de negociación en la actualidad. Ambos países se necesitan en esta industria en la que las piezas de los vehículos son en su mayoría estadounidenses y la producción de los automóviles se suele realizar en territorio mexicano. De hecho, las grandes compañías automovilísticas de Estados Unidos han ubicado sus fábricas habitualmente en el país centroamericano.
La industria automotriz es la mayor fuente de divisas para la economía mexicana con unos 50.000 millones de dólares al año. En sólo siete años ha duplicado su participación en el PIB del país latinoamericano, hasta superar hoy el 3%, y ya supone la quinta parte del valor agregado total de todas sus exportaciones. Por tanto, el tema es peliagudo para la economía mexicana que querrá proteger sus intereses en este asunto. Y no sólo en el asunto económico, sino también en el laboral. Casi un millón de empleos dependen directamente de esta industria. Para proteger la industria, el acuerdo actual debería mantenerse pero parece que Estados Unidos no está por la labor.










