Redacción/ Miami.
El desencuentro entre la Reserva Federal y la Casa Blanca, comandada por Donald Trump, es cada vez más visible. Desde que el republicano llegara al poder, la administración ha repetido en reiteradas ocasiones que las políticas públicas de su programa incluyen una creciente desregulación tras las medidas impuestas a las empresas de Wall Street por Obama tras la recesión de 2008.
En la política los mensajes suelen ser velados y ocultan más de lo que dicen. Sin embargo, cuando alguien que ha tenido una presencia y un cargo importante en una institución se va por un fin de mandato o una dimisión, suele decir parte de lo que se ha callado a lo largo de su labor. Es el caso del que fuera hasta ayer vicepresidente de la Reserva Federal de EEUU, Stanley Fischer, quien dijo antes de su salida que la desregulación propuesta por Trump es un gran error. «Creo que hay lecciones a partir de lo que nos ha pasado», afirmó Fischer en una entrevista con el canal financiero CNBC desde Washington, donde asiste a las conferencias del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.
Fischer resaltó la necesidad de que el sector bancario mantenga “una buena salud” y para ello, según el que fuera vicepresidente de la FED, es imprescindible que las instituciones públicas mantengan un control férreo y exhaustivo de las operaciones comerciales entre entidades privadas. «Cuando llegas a una crisis financiera de gran escala te arriesgas a un largo período de lento crecimiento y eso no es una buena idea», adicionó. «Estoy preocupado por este tema», reiteró Fischer. Además, Fischer también se mojó acerca de la decisión de Trump sobre la renovación en el cargo de la presidenta de la FED, Janet Yellen. Yellen acaba su mandato el próximo mes de febrero y para Fischer, Trump debería darle otro mandato a Yellen.










