Miami, FL, 27 de diciembre de 2024.
En una región de Florida conocida como el Río de Hierba, John Kominoski se sumerge en aguas que le llegan hasta la cadera. Manchas de perifiton marrón –una mezcla de algas, bacterias y otros organismos– cubren la superficie.
El aire es denso y pegajoso mientras Kominoski, profesor de la Universidad Internacional de Florida, empuja una varilla para asegurar un tubo que recoge muestras de agua cronometradas y continuas que ayudarán a su equipo a investigar los impactos del cambio climático y los flujos de agua dulce en este ecosistema único y sensible.
El ecosistema de los Everglades se degradó y transformó cuando se construyó una autopista que conectaba Tampa y Miami en 1928, atravesando un mosaico de praderas, pantanos de juncos, estanques de agua dulce y tierras altas boscosas. Ahora se están elevando secciones de la carretera para restaurar los flujos de agua hacia Shark River Slough, una zona de restauración vital en las profundidades del Parque Nacional Everglades.
La elevación de la autopista forma parte de un proyecto estatal y federal de gran envergadura, aprobado por el Congreso en 2000 con apoyo bipartidista, que tiene como objetivo reparar los daños causados a estos humedales.
“Este es el proyecto de restauración de ecosistemas más grande, más complicado y más costoso del mundo”, dijo Eve Samples, directora ejecutiva de Friends of the Everglades. “Es muy importante que lo hagamos bien”.
Fuente: APNews










