Redacción/ Miami.
Tras estar manchado por escándalos de corrupción, el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski renunció a su cargo este miércoles, en un hecho que ya estaba predicho por expertos y que deja en duda la transparencia política de el prometedor país suramericano.
Ya se sabía que Kuczynski iba a ser interrogado el jueves y ya estaba entre la mira de miembros del oficialismo, así como de la oposición, quienes reclamaban por su destitución, debido a sus posibles nexos con la red de corrupción Odebrecht que salpicó a numerosos e importantes políticos latinoamericanos.
Cabe destacar que el mandatario peruano fue denunciado por Keiko Fujimori, hija del controvertido ex presidente, Alberto Fujimori.
En diciembre pasado legisladores peruanos ya habían tratado de forzar la renuncia de Kuczynski sin éxito, hubo un reporte del diario La República en el que señalaba que una camioneta negra transportaba algunos congresistas, mayormente simpatizantes de Fujimori, quien cumplía una condena en prisión, desde el Palacio de Gobierno de Perú hasta un hotel 5 estrellas.
Días después a Fujimori le fue concedido un indulto que lo dejó en libertad.
Esto demuestra el duro espaldarazo recibido por el mandatario que no vio otra salida más que su renuncia, la que justificó como un hecho para no entorpecer el equilibrio del país.
“Frente a esta difícil situación que se ha generado y que me hace injustamente aparecer como culpable de actos en los que no he participado, pienso que lo mejor para el país, es que yo renuncie a la presidencia de la República”, declaró Kuczynski ante los medios.
“No quiero ser un escollo para que nuestra nación encuentre la senda de la unidad y la armonía que tanto necesita y que a mí me negaron”, agregó.










