Redacción/ Miami.
El sector del automóvil es uno de los caballos de batalla más importantes en las negociaciones que están llevando a cabo México, Canadá y Estados Unidos para negociar un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que los una en el futuro. Estados Unidos se ha negado reiteradamente a bajarse de su propuesta que exige que el 50% de los automóviles fabricados en la región sea de origen estadounidense. Hasta ahora.
El soplo de aire fresco impulsa el optimismo en el entorno de las negociaciones. Desde el inicio de 2018, han cambiado las cosas. Canadá ha ejercido un papel mucho más protagonista y activo en las conversaciones, con su presidente, Justin Trudeau, reuniéndose con diversos colectivos económicos estadounidenses para que se posicionaran abiertamente a favor del acuerdo definitivo. El objetivo es cambiar de idea al gobierno estadounidense, presidido por Donald Trump, que ha realizado pasos en dirección a una política económica mucho más proteccionista que se negara a cualquier acuerdo que pudiera beneficiar, según las palabras del propio Trump, a los mercados de México y Canadá. Sin embargo, parece que ese pensamiento ha bajado su intensidad.
La filtración, que aún no ha confirmado la propuesta del gobierno estadounidense en este campo, ha supuesto un espaldarazo a la revalorización de las monedas de los interlocutores de EEUU. El peso mexicano se revalorizó en un 1,4% frente al dólar americano ayer, mientras que el dólar canadiense lo hizo un 1%. Es la primera vez, desde que se iniciaron las conversaciones a mediados de 2017, que se baraja la posibilidad de un acuerdo entre los tres países. La información ha estado empujada por declaraciones del presidente canadiense: «Somos optimistas sobre nuestra capacidad de alcanzar un acuerdo en el que las tres partes salgan ganando», ha subrayado Trudeau.










