Redacción/ Miami.
Estados Unidos ha querido dar un paso que repercutiese en su imagen internacional. Tras el escándalo que todavía se investiga acerca de la posible influencia rusa en las elecciones que ganó Donald Trump, el gobierno estadounidense ha decidido expulsar a 60 diplomáticos rusos a causa de los asesinatos por envenenamiento a dos ex espías rusos en Reino Unido.
En total serán 48 personas que trabajan en la embajada y otras 12 que lo hacen en la misión de la ONU en Nueva York. Los deportados tienen tan sólo una semana para volver a su país natal. El ataque en el que dos ex espías rusos murieron ha sido atribuido a Rusia tras las primeras investigaciones de la policía británica. Ese escenario ha provocado que primero Reino Unido y después otros países del entorno político británico hayan decidido expulsar a parte de la diplomacia rusa en sus países. Sin embargo, parece que esta decisión colectiva de expulsar a algunos diplomáticos rusos responde más a un interés por identificar a Rusia como el gran enemigo en común que a una verdadera animadversión a lo que realiza el país ruso.
Además, Estados Unidos ha pedido a Moscú que desde el Kremlin se cierre la embajada de Rusia en la ciudad de Seattle. En ese punto se encuentra próxima una fábrica de aviones Boeing y una base de submarinos. Esa información podría ser fundamental para la relación entre ambos países en el futuro.










