Redacción/ Miami.
General Electric sigue pensando que su situación es débil y difícil. Para evitar una catástrofe mayor en las finanzas del gigante estadounidense, su consejero delegado, John Flannery ha lanzado la idea de que lo mejor para GE puede ser que divida todo su conglomerado en empresas diferentes y conseguir de esa forma una mayor rentabilidad de las mismas. Esta posibilidad fue expresada por Flannery en una conferencia en la que participaron diversos analistas en la que aseguró que se está examinando con pulcritud la situación de GE.
Flannery situó el momento de la decisión en el próximo mes de marzo. En ese mes será cuando General Electric decida definitivamente si desea continuar siendo un conglomerado, tal y como ha sido a lo largo de todo su desarrollo de éxito. Flannery ha ido abriendo la vía para que la decisión no parezca poco reflexionada y abrupta. En los últimos meses, el consejero delegado de GE ha asegurado públicamente que no existen negocios que sea intocables. El objetivo de la reorganización del conglomerado es que algunos negocios se desarrollen sin el peso de otros que no tienen resultados positivos. “Hay negocios que pueden florecer por si solos si cuentan con la flexibilidad estratégica, el rigor operativo, la estructura de capital y los recursos de inversión para poder explotar su potencial”, expuso Flannery.
“Estamos mirando con agresividad cuál es la mejor estructura o estructuras para maximizar el potencial de nuestros negocios”, argumentó el Consejero Delegado. Las decisiones de Flannery se producen a causa de una situación muy complicada para el conglomerado de éxito. A lo largo de los últimos años, GE ha llegado a recortar la mitad de su dividendo y ha anunciado que reducirá sus inversiones en 20.000 millones de dólares.










