Redacción/ Miami.
Un día ha bastado para que Donald Trump haya tomado una decisión sobre la composición del Estado, tras las elecciones de mitad de período que tuvieron como resultado la mayoría demócrata en la Cámara después de ocho años. El fiscal general, Jeff Sessions, quien había presentado su dimisión justo después de los comicios, dejará su cargo tras la aceptación por parte del presidente de su dimisión. A pesar de que oficialmente la salida se ha producido tras la dimisión de Sessions, la lucha que ha mantenido Trump con Sessions a causa de la trama rusa hace pensar que la salida se produce por presiones desde el Despacho Oval.
Trump ha culpado en los últimos meses a Sessions de los problemas que el magnate ha tenido en relación a la trama rusa, que apunta a una posible injerencia rusa contactada por el propio Trump en las elecciones presidenciales de 2016. El fiscal decidió inhibirse del caso, lo cual provocó que el proceso acabara en manos de un fiscal especial, determinado a dilucidar y esclarecer todo lo ocurrido en la trama rusa, Robert Mueller. Lo que todavía no se ha determinado es si el entorno de Trump realizó las diligencias necesarias para que desde Rusia se influyera en las elecciones estadounidenses, a base de noticias falsas en las redes sociales. El despido parecía lejano, antes de que produjese, por su estética. La posible intervención en la justicia del país evitaba que Trump tomara la decisión. Sin embargo, ha decidido tomarla justo un día después de un varapalo en las urnas como es perder la mayoría en el Congreso, algo clave para tramitar las decisiones del presidente Trump.










