Redacción/ Miami.
Tarde o temprano los indicadores de la economía china iban a sufrir un empeoramiento. La guerra comercial abierta con Estados Unidos, impulsada por el actual mandatario estadounidense, Donald Trump, con el fin de equilibrar la balanza comercial del gigante norteamericano con sus rivales económicos, tendría sus consecuencias. Y así ha sido. En el día de ayer se supo que la producción manufacturera de China descendió a mínimos que no se alcanzaban desde junio de 2017. Este sector es uno de los más importantes de la economía del gigante asiático.
En el mes de agosto, el sector manufacturero chino creció a su ritmo más pausado desde hace 14 meses. El índice de gerentes de compras Caixin / Markit se fue hasta el 50.6 en agosto y al 50.8 en julio. Esos índices son los mismos que los expertos en economía de China habían predicho antes de que se publicaran los resultados. Sin embargo, es importante asegurar que siempre que este índice esté por encima de los 50 puntos significa que el país se encuentra en crecimiento y no estancado. No obstante, lo extraño para la economía del país es no crecer de una forma contundente, tal y como ha ocurrido durante los últimos años.
La causa hay que buscarla en el hecho de que la demanda de los productos del país ha descendido. Aunque es cierto que los aranceles impuestos a sus productos por parte de EEUU, tampoco es menos real que la producción manufacturera china ha ido descendiendo desde el mes de junio de 2017. El interés de China y EEUU es sentarse en una nueva mesa de negociación para establecer los parámetros del nuevo mercado entre ambos países.










