Redacción/ Miami.
México ha demostrado en los últimos años que su economía es enormemente frágil ante los condicionantes externos que se pueden dar en el plano internacional. Por eso, la economía del país latinoamericano es capaz de generar enormes ingresos, algunos de los más importantes de la zona, para después darse de bruces con crisis que parecen nunca acabar. El próximo año puede ser muy difícil para la economía mexicana, en parte condicionada por la llegada de López Obrador al gobierno de México. Vamos a ver cuáles son esas situaciones que deberá hacer frente.
Los aranceles serían el primer de los grandes obstáculos que el país mexicano tendrá que solventar. En un entorno global condicionado por el proteccionismo y por la falta de acuerdo final con su socio tradicional, Estados Unidos, México puede ver lastrada su economía a causa de la imposición de aranceles a las importaciones que realice Estados Unidos. El TLCAN y su indefinición también configuran un escenario complicado para México que no acaba de ver el final de unas negociaciones que están siendo tediosas y más complicadas de lo que se esperaba. Además, la falta de implicación de Canadá en los avances que se están dando también puede perjudicar la venta de productos mexicanos a sus vecinos del norte del continente.
Finalmente, la llegada de López Obrador puede suponer la aplicación de medidas intervencionistas por parte del Estado en diferentes sectores de la economía del país. Esa previsión podría provocar la desinversión internacional. La realidad es que la OCDE ya redujo su previsión de crecimiento de México en este año del 2,5% marcado en mayo al 2,2% indicado en su último informe de septiembre.










