Redacción/ Miami.
No todas son buenas noticias para la gestión económica de Estados Unidos en los últimos años, desde que Donald Trump alcanzara la presidencia del gigante norteamericano. La inflación no ha parado de subir desde su presidencia y ha llegado al nivel más alto en los últimos seis años. En concreto, los precios subieron en el país norteamericano una décima y se sitúan ya en una tasa de inflación anual del 2,9%. Desde febrero de 2012, justo cuando la economía estadounidense comenzaba a salir de la recesión que se originaba en 2008, no se veía un dato así.
Este dato deja clara dos cosas: primero la economía de Estados Unidos es fuerte, quizá disfruta de su mejor salud desde hace décadas y, en segundo lugar, la economía del país se puede estar dirigiendo a un crecimiento sin control. Si se desprenden del dato los precios de productos volátiles como la energía y los alimentos, el dato se queda en el 2,3%, la cifra más alta en los últimos diez años. Las miradas se centran ahora en la Reserva Federal, presidida por Jerome Powell. Desde que la economía ha mostrado signos de fortaleza, se ha pedido insistentemente que se modifiquen al alza los tipos de interés, para relajar los estímulos a la economía del país. Sin embargo, Powell es partidario de mantener el control de la economía del país para evitar una nueva burbuja que pudiera tener consecuencias negativas a la economía de EEUU.
Otros elementos que hay que tener en cuenta para explicar el encarecimiento de los precios de los productos del país hay que buscarlos en el hecho de que el precio del petróleo haya subido en los últimos meses.










