Redacción/ Miami.
En una guerra siempre existen armas que son ocultas en un primer momento. Todos los bandos se guardan formas con las que atacar a su rival. En la llamada “guerra comercial” entre Estados Unidos y el resto del mundo, comandado por China, también existe esa dinámica y el gigante asiático ha anunciado un arma con la que, quizá, no contaban los gestores económicos de la Casa Blanca: devaluar su moneda a niveles de 2016.
El anuncio se produjo ayer, después de una intervención del banco de China, que dejó el yuan en niveles de 2016. Específicamente, el retroceso de su valor fue del 1,1% respecto al dólar estadounidense, lo que llevó a la moneda a cotizar en la cifra de 6,7249 yuanes por cada dólar estadounidense. Y eso que durante el mes de julio ya se había hablado desde instancias superiores de la administración china que no era conveniente que la moneda del gigante asiático se utilizara como arma arrojadiza en esta lucha económica entre ambos países. Sin embargo, el precio de referencia que había sido fijado por el Banco Popular de China estuvo fijado en los 6,6726 yuanes en relación al dólar, un 0,7% menos de la cifra que fue anunciada el pasado miércoles.
Sin continuar en explicaciones técnicas, la realidad es que la depreciación del yuan chino tiene como consecuencia una atracción de la exportación china a Estados Unidos. La medida puede responder a los numerosos aranceles que el gobierno estadounidense ha aumentado en su relación con el gigante asiático. Por ahora, no ha habido declaraciones por parte de funcionarios de ambos gobiernos al respecto.










