Redacción/ Miami.
La Organización para la Liberación Palestina (OLP) se reúne de nuevo en su máxima asamblea después de dos décadas con una enorme preocupación: la designación de Jerusalén como sede de la embajada estadounidense y, de paso, el cumplimiento de la promesa de Trump en su campaña electoral de que Estados Unidos definiría la capital de Israel en Jerusalén Este y no en Tel Aviv como hasta ahora.
El presidente palestino, Mahmud Abbas, quien preside la Autoridad Palestina y la OLP volvió a convocar el Consejo Nacional después de la última convocatoria ordinaria, en el año 1996. Tan solo hubo una convocatoria extraordinaria en el año 2009 en este plazo de tiempo. “No habrá paz sin Jerusalén, la eterna capital de Palestina. No habrá Estado en Gaza, ni Estado sin Gaza”, aseguró Abbas en el discurso inaugural, en oposición a quienes pretenden que la Franja actúe como un ente palestino independiente.
Más de 100 de los 740 miembros del Consejo Nacional no fueron a la sesión. Entre los que se ausentaron están los representantes de Hamás, el grupo político y armado que se opone a las decisiones del partido nacionalista y laico Fatah, que lidera Abbas. Al boicot también se sumó el Frente Popular para la Liberación de Palestina, y los islamistas radicales de Yihad Islámica.










