Redacción/ Miami.
Stanley Fischer dejará la vicepresidencia de la Reserva Federal antes del fin previsto de su cargo. El anuncio se realiza en un momento en el que la política monetaria del país vive un tiempo de estabilización y de necesidad de toma de decisiones tras varios años en los que el gran objetivo de la Reserva Federal fue proteger el precio del dinero.
Fischer aludió a motivos personales el hecho de su salida, pero lo cierto es que la Casa Blanca deberá tomar decisiones sobre la presidencia de la Reserva Federal a final de enero, cuando se acaba su mandato. Trump no ha confirmado la continuidad de Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal que en sus declaraciones en las últimas semanas ha criticado el excesivo optimismo acerca de la economía del país por parte del nuevo inquilino de la Casa Blanca. La dimisión, por tanto, deja así otro puesto abierto para Donald Trump, que al igual de lo que ocurre en el Tribunal de Supremo puede utilizar para imponer su doctrina económica, que parece contraria a la llevada a cabo por algunos de los representantes más importantes de las instituciones financieras, monetarias y económicas del país. De hecho, el republicano ya tiene elegido a Randal Quarles para ocupar el puesto de gobernador a cargo de la supervisión de los grandes bancos. Este perfil también posee el cargo de vicepresidente. Esa responsabilidad la desempeñaba Daniel Tarullo anteriormente.
En el caso de la persona saliente, Fischer, como la presidenta Yellen, es un defiende mantener la regulación financiera iniciada tras el derrumbe de Lehman Brothers y su experiencia es reconocida en todos los foros internacionales. No obstante, la nominación de Quarles debe ser aprobada aún por el Senado.










