Redacción/ Miami.
El Partido Republicano lanza en estos días su ofensiva final para acabar con la ley de la sanidad impulsada por Barack Obama y que estuvo entre ceja y ceja del presidente Trump desde que inició la campaña presidencial. El líder republicano del Senado, Mitch McConnell ha ofrecido una serie de propuestas a los indecisos para lograr su voto a favor de la derogación de la denominada “Obamacare”. Parece que el Partido Republicano quiere acabar lo antes posible con la cobertura sanitaria de millones de estadounidenses, bajo la premisa de que este derecho debe refugiarse en un sentido privado de la vida.
Durante el día de ayer, la cúpula republicana en el Senado presentó un texto en el que se rebajaban algunos de los recortes que habían sido presentados a todos los senadores republicanos en un primer momento, y que había levantado la oposición de algunos de sus senadores. No obstante, tres senadores republicanos han mantenido su rechazo a la reforma, por lo que no está asegurado que el nuevo texto tenga éxito.
La promesa, a lo largo de los últimos 7 años, de derogar la ley sanitaria de Obama, puede estar a punto de cerrarse. Pero el Partido Republicano se ha dado de bruces con la realidad de que es más fácil la crítica desde la bancada de la oposición que la gestión interna de un partido en el que no todas las voces se levantan airadas contra la gestión de la sanidad pública de Obama. Para sacar adelante la reforma, McConnell tendrá que convencer a 50 de los 52 senadores del Partido Republicano. Tres de ellos, Collins, Paul y McCain considerados poco ambiciosos los cambios planteados. Para convencerlos, el Partido Republicano rectificó algunas rebajas fiscales para los más ricos y redujo los recortes destinados para las personas de menores recursos. Recordemos, sin embargo, que el programa de sanidad impuesto por Obama es semipúblico, combinando aspectos privados y estatales.










