Redacción/ Miami.
Si el presidente de los Estados Unidos rechazó hace unos meses el cuidado del medio ambiente al retirar a su país del acuerdo global en defensa del medio ambiente, ahora se encomienda a las barreras naturales para que la construcción del muro no sea tan extensa como se había pensado en un primer momento. El presidente Trump asegura que hará falta construir un muro de “entre 700 y 900 millas”. “Es una frontera de 2.000 millas, pero no es necesario erigir una división de 2.000 millas porque tenemos muchas barreras naturales”, explicó Trump en una conferencia de prensa en el Air Force One, el avión del presidente, y que fueron autorizadas para su difusión por la Casa Blanca en el día de ayer.
En relación a este tema, Trump también quiso romper su silencio acerca del plan global contra la inmigración que desea realizar a lo largo de su mandato. Trump se mostró confiado en los efectos de este plan, aunque se lamentó de que “ni el país ni las fuerzas políticas están preparadas para que se implante este plan”. Sorprenden estas declaraciones después de la confianza que ofreció a su llegada al poder, asegurando que “era el momento” para que se produjera un cambio radical en la forma en la que su país debía gestionar la inmigración en el país. Desde entonces, Trump ha tratado de sacar adelante varias medidas contra la inmigración procedente de países latinos, africanos y de mayoría musulmana, con diversos éxitos y fracasos.
El jefe de la Casa Blanca también se pronunció en estas declaraciones sobre el conflicto que vive su país con China a causa de la venta de acero desde el país asiático a un precio más barato. “»El acero es un problema grande. Nos están inundando con acero barato. No solo China, otros países también. Están destruyendo nuestra industria del acero, lo han hecho durante décadas y ahora lo vamos a parar», amenazó Trump.










