Redacción/ Miami.
Suiza es un país que habitualmente consulta a sus ciudadanos sobre las decisiones políticas. Hace unos años el país europeo ya sorprendió a todo el mundo cuando preguntó a sus habitantes si querían subir y fijar el salario mínimo para los trabajadores de este país. En esta ocasión, la pregunta ponía en cuestión el sistema financiero de uno de los países en los que más incidencia tiene el sector bancario. Los suizos han votado mayoritariamente no con un aplastante 75%.
La iniciativa, que era popular, planteaba que fuera únicamente el Banco Nacional de Suiza el que pudiera fabricar dinero. Para los partidarios de esta propuesta, la medida daría estabilidad al sistema financiero suizo y consolidaría la economía del país. Para los detractores, esta actuación era peligrosa y cara para la economía de Suiza que vería cómo los bancos privados se quedarían sin una de las herramientas más importantes que poseen en su haber. En la actualidad, el Banco Nacional de Suiza únicamente emite el 10% de las monedas y los billetes que se generan en el país.
A pesar del fracaso en el resultado del referéndum, uno de los coordinadores nacionales de la propuesta, Jean-Marc Heim, reflexionó acerca del debate que se ha generado y aplaudió que se haya conseguido «despertar conciencias» en la sociedad suiza sobre el poder de los bancos privados. «No abandonaremos el combate», culminó.










