Redacción/ Miami.
Macri y Trump tienen una historia personal. En los años 80, la empresa familiar de Trump pensó en Argentina como un buen destino en el que invertir. Por otro lado, Franco Macri, padre de Mauricio Macri, pensó que era una buena idea construir un edificio de 150 pisos en Nueva York, en una propiedad que propio Franco había adquirido en el lado oeste de Manhattan.
Mauricio Macri se convirtió entonces en un guía de la capital argentina para Trump. Incluso, el nuevo presidente de los Estados Unidos, estuvo en la casa de Macri en Punta del Este. Ahora, el magnate estadounidense, está a punto de inaugurar la primera Trump Tower en América del Sur, justo en ese lugar.
Pero Macri ahora tiene otro papel. Representa a Argentina y tiene que colocarse el disfraz de pedigüeño para reclamar a Trump una serie de inversiones que había acordado con el anterior presidente, Barack Obama. Por ello, durante el día de hoy, Macri se reunirá con Trump en el Despacho Oval, y le planteará la recuperación de esas inversiones. Durante el día de ayer, miércoles, mantuvo un almuerzo organizado por el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) con empresarios petroleros con el objetivo de atraer inversiones al país. Pero hoy es el plato fuerte.
Además del reclamo de inversiones, fuentes gubernamentales de Argentina aseguraron que la reunión servirá para tratar la crisis en Venezuela y conversar acerca de políticas de seguridad. Parece que Trump está tratando de conseguir un buen aliado en América Latina para tratar de controlar la situación en los países de esa zona. De hecho, desde la oposición venezolana, se ha reclamado una mayor implicación del gobierno estadounidense en la crisis del país. Quizá Trump desea que Macri sea el policía estadounidense en América del Sur.










