Redacción/ Miami.
Continúan los malos balances económicos para los vehículos eléctricos. No hay forma de que despegue la venta de este tipo de utilitarios en el mercado internacional y el petróleo sigue siendo el rincón más seguro que los compradores de automóviles observan en este escenario. Tesla anunció ayer que sus cuentas habían duplicado las pérdidas respecto al último trimestre de 2017 y que la causa de esa situación financiera procede del Model 3, el utilitario que la compañía estadounidense tenían entre las atracciones que los usuarios podrían sentir al verlo.
El fabricante de coches eléctricos observó pérdidas de 785 millones de dólares en el primer trimestre del presente año. Si miramos los datos en un análisis paralelo, es el doble cuando se compara con el mismo periodo de 2017 y la mayor hasta la fecha para la compañía. Los ingresos, sin embargo, mejoraron un 26%, a 3.410 millones. La realidad es que esta tecnología supone una gran inversión y Tesla no ha conseguido abrirse un hueco en el mercado.
Si nos fijamos con lupa en los datos anunciados, Tesla ensambló 34.494 vehículos durante el primer trimestre, según las cifras anunciadas hace un mes. Se trata de un incremento del 40% en un año. De cómputo global de los vehículos ensamblados, 24.728 unidades corresponden al sedán de lujo Model S y al todocamino Model X. El desafío sobre los hombres está sobre el turismo eléctrico Model 3, que está llegando al mercado de la planta de Fremont a un ritmo próximo a las 2.270 unidades semanales.










