Redacción/ Miami.
Algunos analistas políticos suelen decir que Donald Trump maneja Estados Unidos como lo hace y hacía con sus empresas. Lo cierto es que algunos movimientos que realiza con el timón de la Casa Blanca son difícilmente explicables. El último que se puede describir de esta manera es la enésima vuelta de tuerca en la posición estadounidense en relación al Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La última visión sobre el panorama por parte de Trump es que el acuerdo bilateral le gusta más que el multilateral, y que el país elegido para una posible unión comercial sería México.
Es verdad que Trump ha asegurado, desde el inicio de las conversaciones para lograr renovar un Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, que a él le gustan más los acuerdos entre países, por encima de aquellos que implican a muchas naciones. Lo que parecía complicado pensar era que Trump preferiría a México, país al que ha acusado en muchísimas ocasiones de competencia desleal, por encima de Canadá. La causa de este cambio de ideas parece ser la designación de Andrés Manuel López Obrador como nuevo presidente de la República de México. “Estamos teniendo una muy buena comunicación con México”, aseguró el pasado martes el propio Trump antes de un encuentro con su Gabinete de trabajo.
“Hemos tenido muy buenas reuniones con México y su nuevo presidente, que ganó las elecciones con rotundidad, lo estamos llevando muy bien con nuestro acuerdo comercial. Veremos qué pasa”, expresó Trump en unas declaraciones que quizá buscan que la sociedad mexicana se levante contra su nuevo presidente, o al menos desconfíe de la gestión de López Obrador, tras un discurso en la campaña del nuevo mandatario mucho más contrario a la gestión del presidente Trump.










