Redacción/ Miami.
Con el recuerdo cada vez más lejano de los desperfectos y daños que el huracán Katrina ocasionó en Nueva Orleans, un nuevo huracán se ha precipitado por el mismo camino que llevó a Katrina a esta zona de Estados Unidos. Sin embargo, Nate ha llegado a terreno norteamericano en categoría 1 a pesar de que se esperaba que llegara en el nivel 2.
Nate, que había causado 25 muertes en diversos países de Centroamérica parece llegar al país norteamericano con menos fuerza de la que llegaron Irma o Harvey. Sin embargo, el hecho de que se trate del tercer huracán en los últimos meses en Estados Unidos ha traído consigo una preocupación entre los representantes políticos y los ciudadanos. Si los huracanes crean una enorme destrucción en su paso por el terreno de los países, las mayores consecuencias se pueden observar cuando el huracán pasa y la economía se resiente. La creación de empleo fue mínima en el mes de septiembre en EEUU a causa de los huracanes que azotaron Houston y Miami. Ahora, estos estados necesitan recuperar el tiempo y las infraestructuras perdidas por el paso de los fenómenos meteorológicos.
«Nuestro superequipo de FEMA (la agencia federal de gestión de emergencias) está preparado para el huracán Nate. Todo el mundo en Luisiana, Mississippi y Florida, por favor, escuchen a las autoridades locales y cuídense», escribió esta mañana en Twitter el presidente Donald Trump, que ya tomó medidas para liberar ayuda federal, en caso de que sea necesario. Este mensaje se produce poco después de que Trump fuera a Puerto Rico para ofrecer ayuda a este país que se configura como estado asociado en la composición del país. Sin embargo, la actitud de Trump en su visita a Puerto Rico ha dejado bien clara la actitud lejana a la ayuda del presidente, al menos en cuanto a los modales y la educación.










