Redacción/ Miami.
Venezuela comienza a mover ficha. El país latinoamericano ha empezado a reaccionar ante una situación económica que no deja de empeorar, a causa de la elevada inflación de los precios de los productos más necesarios en el país, la falta de financiación alternativa efectiva al petróleo y las crecientes sanciones que la comunidad internacional le ha impuesto a Venezuela, encabezando la estrategia Estados Unidos. La nueva medida que aplica el gobierno de Nicolás Maduro es la autorización de la compraventa libre de divisas. Un cambio enorme en la economía del país.
La medida es sin duda un respiro a la economía de libre mercado, la cual ha visto a lo largo de los últimos años cómo ha perdido espacio en el panorama industrial del país. El objetivo del libre intercambio de divisa es proporcionar vías de financiación y mayor tranquilidad a las grandes corporaciones que han ido perdiendo confianza en el país latinoamericano. El ministro de economía, Tarek El Aissami, ha asegurado, en representación del gobierno, que con esta medida se busca «el propósito de otorgar las más amplias garantías para el desempeño de la participación en el modelo de desarrollo socioeconómico y productivo del país”.
La concesión por parte de Nicolás Maduro tendrá como efecto un innegable alivio entre los sectores productivos de la sociedad. En estos núcleos, las empresas han tenido muchas dificultades en los últimos años, sobre todo en la industria, el comercio y los servicios. Estos sectores tienen prioridad a la hora de trabajar con divisa internacional y un mayor flujo de dinero podrá tener consecuencias buenas para estas empresas.










