Redacción/ Miami.
El sector empresarial suele vivir a base de planes de futuro y objetivos sectoriales. Vision 2020 es uno de ellos. La Agencia de Defensa, Seguridad y Cooperación de Estados Unidos, el Banco de Inglaterra, el país de Malasia, la empresa alemana Siemens o la Unión Europea han utilizado esta nominación para enfocar planes estratégicos con fecha de caducidad.
El hecho de utilizar una nomenclatura de futuro en un plan otorga a los gestores una estrategia y una base de propuestas identificadas en el espacio y el tiempo. De esa forma, la línea estratégica está mucho más definida y los consumidores, clientes o beneficiarios pueden comprender de una forma mucho más precisa el camino hacia el que se dirige la institución o la empresa. Sin embargo, también existen riesgos que las organizaciones deben tener en cuenta a la hora de establecer sus planes estratégicos y nombrarlos. Entre ellos, está el hecho de que el propio nombre solape los objetivos concretos del plan. Por otro lado, un nombre tan obvio puede acabar afectando a un plan estratégico en el que el nombre de Vision 2020 tiene un sentido mucho más coherente: el plan Vision 2020 establecido en 1999 por un grupo de oftalmólogos para realizar acciones que fueran capaces de abordar la problemática de la ceguera evitable.
Si buscas Vision 2020 en inglés en un buscador, la red te llevará a la firma consultora de A.T. Kearney, a la liga de hockey de Gales o a una campaña para lograr “desperdicio cero de comida en el vertedero en 2020”. Por el contrario, la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera, insertada en la Organización Mundial de la Salud, se queja de la ocupación del nombre por otras instituciones y lamenta el descenso de visibilidad que este hecho ha provocado en una campaña que se antojaba fundamental para el éxito de la organización. «Necesitas escribir ‘Vision 2020’ y luego la palabra ‘ojos'», dice Sally Crook, directora de programas de la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera.










