Redacción/ Miami.
Parece que el gigante automovilístico alemán, Volkswagen, se ha tomado en serio las sanciones que Estados Unidos impuso a la firma centroeuropea por crear un sistema para sus vehículos que era capaz de rebajar los datos de contaminación en sus vehículos. A las consecuencias judiciales que viven los diferentes altos cargos que estaban en la Volkswagen se le suma ahora una transformación en el modelo de negocio.
La empresa alemana comprará 50.000 millones de baterías destinadas a vehículos eléctricos desde la actualidad hasta el año 2030. Para ello, Volkswagen está buscando socios que puedan ayudar a la compañía alemana cubrir esta inversión y que les puedan suministrar 150 gigavatios por año hasta el 2025. Además, la firma alemana utilizará 20.000 millones de sus presupuestos hasta el año 2030 con los que reformarán sus plantas de producción con el objetivo de construir vehículos eléctricos, con hasta 80 modelos de vehículos novedosos.
Por lo tanto, la firma centroeuropea ha decidido cambiar por completo su sentido de venta y persigue desembarazarse del prejuicio existente tras el escándalo de la estafa de los motores. Un prejuicio que ha tenido influencia en las ventas de la firma alemana tras el varapalo en forma de sanciones que se llevó la compañía. En relación a esta transformación sustancial en el modelo de producción de la compañía, el presidente del grupo Volkswagen, Matthias Müller asegura que para 2030 “ todos los modelos que el grupo lance tendrán disponible una versión eléctrica para que los consumidores no tengan ninguna justificación a la hora de rechazar meterle mano a un vehículo.










