Miami, martes 29 de octubre de 2019 (Por Julio Villalonga *). El triunfo del candidato a presidente por el peronista Frente de Todos, Alberto Fernández, sobre el actual mandatario, Mauricio Macri, marca un cambio de signo político importante en Argentina que va en contra de la tendencia inaugurada en los últimos años por el propio Macri, al que siguieron el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil, el regreso al poder del chileno Sebastián Piñera en Chile y el acceso a la presidencia de Iván Duque en Colombia y de Lenin Moreno en Ecuador.

En sentido contrario está el triunfo de Evo Morales en Bolivia. Cada caso es distinto pero en clave geopolítica se tiende a separar entre buenos y malos, entre los que adhieren a la política exterior de Estados Unidos contra quienes se oponen. Con eje en la grave situación que atraviesa Venezuela, los alineamientos en la región habían dado vuelta una década de hegemonía «bolivariana». Así, tanto Nicolás Maduro como Morales habían quedado aislados y el surgimiento del Grupo de Lima terminó significando la muerte de la Unasur.
En la actualidad, un tercer grupo liderado por Uruguay y México evitó seguir al grupo de Lima, muy asociado a la Organización de Estados Americano (OEA), con sede en Washington, y también al «eje del mal» liderado por Maduro, con Cuba como sostén ideológico. Los apoyos externos de Rusia y China comenzaron a marcar una alianza estratégica que sin duda incomoda a Estados Unidos.
En el plano económico, el triunfo de Fernández-Kirchner anticipa un corrimiento hacia el centro de las disputas regionales: de hecho el mandatario electo tiene previsto viajar a México para encontrarse con el presidente Andrés Manuel López Obrador, el último protagonista de la política regional, que adhiere a la postura no intervencionista en la castigada Venezuela. También, Fernández viajará luego a Houston, EEUU, para presentar en un «road show» su plan para Vaca Muerta, el tercer reservorio mundial de «shale gas», ubicado en la provincia patagónica de Neuquén, donde cifra gran parte de sus esperanzas de resurgimiento económico para la Argentina, mientras encara una urgente renegociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que el año pasado le otorgó 57.000 millones de dólares de préstamo a la Administración Macri.
Fernández le agradeció ayer a Kristalina Georgieva, la nueva titular del FMI, por la felicitación por su triunfo. «Los argentinos también esperamos salir lo antes posible de esta crisis para volver a crecer y que eso nos permita cumplir con nuestros compromisos, además de tener una economía sólida que nos beneficie a todos», tuiteó el jefe de Estado electo. La frase contiene gran parte de las claves de cómo quiere encarar la renegociación de la deuda externa: Argentina volverá a cumplir sus compromisos con el Fondo una vez que vuelva a crecer. No antes. Entretanto, se desarrollará una renegociación paralela con los bonistas con papeles argentinos, a los que el FMI recomienda pagarles con una quita de capital, mientras que solo aceptará un reperfilamiento de los vencimientos del país con el organismo financiero internacional. Una alquimia difícil, todo indica.
* Director de gacetamercantil.com










